Agustin Montes
January 8, 2026
Para muchos viajeros, la razón principal de poner rumbo al archipiélago de Svalbard se resume en dos palabras: Oso Polar. Es el ícono indiscutible del Ártico, un gigante que encarna la fuerza y la fragilidad de este ecosistema. Sin embargo, avistar al “Rey del Hielo” no es como participar en un safari convencional.
En este artículo, desmitificamos la experiencia de búsqueda y avistamiento para que su expedición sea tan gratificante como real.
Es común pensar que, al haber más osos que personas en Svalbard, el encuentro está garantizado apenas se desembarca.
La Realidad: Svalbard es un territorio vasto de más de 60,000 km². El oso polar es un animal nómada que recorre distancias inmensas sobre el hielo marino. No hay puntos fijos de avistamiento. La búsqueda es un ejercicio de paciencia, escaneo constante del horizonte y, sobre todo, de respeto a los tiempos de la naturaleza.
Aquí es donde la elección de su expedición marca la diferencia.
El poder de los barcos pequeños: En Vito Expediciones insistimos en naves de pequeña escala porque permiten navegar entre el hielo compacto (pack ice), que es donde el oso caza focas. Un crucero grande no puede acceder a estas zonas críticas.
Las Zodiacs como miradores: Cuando se produce un avistamiento cerca de la costa o sobre un iceberg, las Zodiacs nos permiten acercarnos a una distancia segura pero visualmente impactante, manteniendo una perspectiva a nivel del agua que los barcos grandes pierden por completo.
A diferencia de la Antártida, donde los pingüinos no representan peligro, en Svalbard cada desembarco es una operación de seguridad meticulosa.
Exploración previa: Antes de que cualquier viajero ponga un pie en tierra, el equipo de expedición realiza un escaneo de 360 grados desde las Zodiacs.
Perímetro de seguridad: Los guías portan rifles y bengalas, no para cazar, sino para disuadir. El objetivo primordial es que nunca haya un encuentro cercano que ponga en riesgo la vida del animal o la del grupo.
Si tu única meta es el oso, podría frustrarse si la naturaleza decide no mostrarlo ese día. La clave de un viajero de expedición es valorar el ecosistema completo:
Morsas: Enormes colonias descansando en las playas.
Zorros Árticos y Renos: Adaptados de forma asombrosa al desierto polar.
Ballenas: Es frecuente avistar ballenas azules o belugas en estas aguas ricas en nutrientes.
Es imposible hablar del oso polar sin mencionar el retroceso del hielo marino. Viajar a Svalbard es también una lección de conservación. Ver a un oso en su hábitat natural hoy es un privilegio que nos obliga a entender la urgencia de proteger el Ártico.
Invierte en binoculares: Aunque el barco tenga equipo, tener sus propios binoculares de alta calidad aumentará considerablemente tus posibilidades de avistamiento, y transformará tu experiencia.
Flexibilidad total: A veces el avistamiento sucede a las 3:00 AM bajo el sol de medianoche. Estate preparado para que la alarma de “Oso a la vista” suene en cualquier momento.
La ética ante todo: Nunca presionaremos a un guía para acercarnos más de lo permitido. El bienestar del animal es nuestra prioridad absoluta.
¿Estás listo para buscar al Rey del Ártico con el asesoramiento adecuado? En Vito Expediciones seleccionamos las rutas y fechas con mayores probabilidades de avistamiento, siempre priorizando la seguridad y la educación ambiental.
Consúltanos sobre las próximas salidas a Svalbard y descubre la diferencia de viajar con expertos!
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